15 AÑOS DESPUÉSJagger StewartMi casa siempre fue diseñada para ser una fortaleza. Después de Chicago, la seguridad y el control no eran solo conceptos empresariales para mí; eran una forma de supervivencia. Pero mientras observaba a mi hija de catorce años frente a mí, con las manos en las caderas y una ceja levantada que era una copia exacta de la mía, comprendí que no hay muro en el mundo capaz de contener el ADN de una Stewart-Christian.—No, Melody Alice. He dicho que no —mi voz sonó con esa autoridad gélida que solía hacer temblar a los directores de banco, pero ella ni siquiera parpadeó.—Papá, por favor. Es una fiesta en el claro, dentro de la propiedad —argumentó Melody. A sus catorce años, era una criatura deslumbrante. Tenía el cabello oscuro y lacio de los Stewart, pero cuando hablaba, el encanto magnético de Arielle se desbordaba por sus poros—. Van los trillizos, va Dean... no estaré sola.—Ese es exactamente el problema —respondí, cruzándome de brazos—. Barrett y Brook
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