LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRECapítulo 32: El Eclipse de la HumanidadEl pulso electromagnético no fue un estruendo, sino una muerte súbita de la realidad técnica. En un parpadeo, las luces de la villa se extinguieron y el zumbido constante de los sistemas de seguridad de Isabella se convirtió en un silencio sepulcral. El cielo de las Seychelles, antes tachonado de estrellas, se vio cubierto por una aurora verde esmeralda, el rastro iónico de la "Tercera Fase" de la Matriz Oro. Sin electricidad, sin redes, sin ojos digitales, el mundo se redujo a lo primordial: el tacto, el instinto y la respiración agitada de los amantes en la oscuridad.Gabriel y Aura se separaron del abrazo en el que intentaban purgar la traición de la noche. En la penumbra total del camarote, la piel de Aura brillaba con una palidez lunar. El erotismo de su unión, minutos antes frenética y cargada de una posesión casi violenta, se transformó en una vulnerabilidad absoluta. Gabriel la buscó a ciegas, sus manos encont
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