LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 30: El Despertar de la Reina
El amanecer en las Seychelles no trajo la luz del perdón, sino una claridad cruda que exponía las grietas en el paraíso de granito de Isabella. La villa olía a lluvia, mármol roto y el rastro acre de la adrenalina. Gabriel y Aura se habían amado tras el duelo con una desesperación que rozaba la autodefensa, una comunión de cuerpos que buscaba desesperadamente restaurar la soberanía del uno sobre el otro. Sin embargo, mientras el