LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 32: El Eclipse de la Humanidad
El pulso electromagnético no fue un estruendo, sino una muerte súbita de la realidad técnica. En un parpadeo, las luces de la villa se extinguieron y el zumbido constante de los sistemas de seguridad de Isabella se convirtió en un silencio sepulcral. El cielo de las Seychelles, antes tachonado de estrellas, se vio cubierto por una aurora verde esmeralda, el rastro iónico de la "Tercera Fase" de la Matriz Oro. Sin electricidad,