Las paredes de piedra del pasadizo subterráneo de la Antigua Fortaleza Obsidiana temblaron violentamente cuando Alaric estrelló su puño contra la última puerta de barrotes revestida con plata muerta. Con un rugido que partió el silencio, la puerta se hizo añicos, volando como trozos de papel hacia una amplia celda tenue y sombría.Alaric entró pisando firme, jadeando, su aura negra aún ardiendo. Pero sus pasos se detuvieron de golpe.En el centro de la habitación, Aria yacía débil dentro de un círculo de luz plateada tenue generada por su hijo por nacer. Frente a ella, Chloe permanecía de pie, pero su rostro ya no mostraba miedo. Más bien, sonreía con cinismo mientras sostenía una bola de cristal negro que latía con energía del Vacío.Alto ahí, Alaric susurró Chloe. Su voz resonaba, como si proviniera de miles de años atrás. ¿Crees que puedes salvarla solo con tus músculos? Sigues siendo el mismo Alaric... el que siempre falla al proteger a quienes te aman.De repente, el aire alred
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