Los gritos de miles de clones ardiendo llenaron el aire bajo el Templo de la Luna de Plata, creando una cacofonía más aterradora que una tormenta eléctrica. Alaric Obsidiana se encontraba de pie en medio de una charca de líquido plateado, ahora contaminado por sangre negra. Cada vez que su espada cortaba, una copia suya o de su esposa se desmoronaba en fragmentos de cristal. Sin embargo, la atención de Alaric ya no se centraba en los miles de enemigos frente a él, sino en la escena desgarradora en el centro de la sala.Lucas, su hijo, flotaba en el aire. Sus alas plateadas, que habían crecido de su pequeña espalda, palpitaban con una luz deslumbrante. No eran alas de ángel; eran una red de fibras mecánico-mágicas que intentaban conectar la conciencia del bebé con el Gran Núcleo Lunar el corazón de todo el Clan de la Luna de Plata.¡Detente, Selene! ¡Él se destruirá! gritó Aria, tratando de lanzarse contra su madre, pero fue retenida por docenas de clones de los generales del Clan
Leer más