La sala de los mil espejos temblaba cada vez que el estruendo de la superficie terrestre resultado de los ataques del ejército divino golpeaba el techo del túnel.
Sin embargo, el ruido del exterior parecía muy lejano en comparación con el silencio opresivo dentro de esta sala.
Alaric Obsidiana permanecía de pie erguido,su mano, que comenzaba a convertirse en garras negras, seguía aferrada al pomo de su espada, aunque sus ojos estaban fijos en la figura de la mujer que se encontraba en el cent