Capítulo 28: Donde el pasado respira demasiado cercaEl silencio del lugar al que Artemis la llevó no era natural. Era un silencio pesado, como si las paredes hubieran aprendido a guardar secretos… o a tragarse los gritos. Nerina lo sintió desde el instante en que el auto se detuvo y aún dentro del vehículo, con las manos apretadas contra el asiento y la respiración desordenada, se negó a moverse. Sus ojos recorrieron el exterior, viendo una propiedad aislada, rodeada de vegetación espesa, con una casa de arquitectura moderna, elegante en su simplicidad. Grandes ventanales, líneas limpias, tonos neutros; nada ostentoso, pero todo cuidadosamente calculado, frío y controlado. Exactamente como él.— Bájate del auto —ordenó Artemis al abrir la puerta de su lado.— Vete al infierno, no pienso bajarme — dijo ella sin mirarlo, no iba a darle ese gusto.El sonido de su puerta cerrándose fue lo único que anunció lo inevitable. De esa manera un segundo después, su lado del auto se abrió y Nerin
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