Capítulo 21: Firmas que atan al destino
La mañana llegó con un cielo claro sobre Atenas, pero la mente de Nerina Vassiliou no tenía la misma claridad. Había pasado gran parte de la noche revisando una y otra vez el contrato que Dimitriou Papadakis le había entregado el día anterior. Las hojas parecían inofensivas, perfectamente redactadas, pero algo en su interior seguía generándole una inquietud difícil de nombrar. No era miedo exactamente lo que sentía, más bien era una sensación sutil, como