Capítulo 63 —El arma de Camila.Narrador:Camila bajó primero, apoyando el pie con más firmeza que días atrás, pero sin confiarse. Tony venía detrás, silencioso, atento a todo: al eco de sus pasos, al ángulo de las sombras, al mínimo crujido que no encajara en el mapa mental que ya se había construido del lugar.—Si alguien nos siguió, lo sabré —murmuró él.—Y si no lo sabes… —respondió Camila sin mirarlo—, igual vas a actuar como si lo supieras.Tony soltó un sonido breve, casi una risa.—Por fin aprendes cómo funciona mi mente.Camila no celebró ese comentario. En su mano, el dije pesaba distinto. No como adorno, no como recuerdo: como llave. Como amenaza. Como una pieza de dominó que, si caía, podía tirar el resto del mundo.Llegaron al punto exacto. El viejo mueble donde su padre guardaba tijeras ya no estaba en su lugar; lo habían corrido,y le habían avisado a Tony de su existencia. Ahí abajo, en el suelo, una marca mínima en la madera, delataba lo que Gustavo había dicho: el cofr
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