Olivia no esperaba esa reacción. El corazón se le aceleró. Por un segundo, se quedó completamente sin aliento.—Ajá... —respondió con un hilo de voz, temblorosa, sin poder apartar la mirada de la de él.Sus ojos recorrieron el rostro de ella durante un breve instante. Toda su frialdad libraba una batalla silenciosa contra algo mucho más fuerte.Entonces, con la otra mano, la atrajo hacia sí por la cintura, uniendo sus cuerpos.Un escalofrío recorrió a Olivia desde la nuca hasta la punta de los pies. El corazón se le aceleró. Perdió por completo la capacidad de hablar, limitándose a sentir cómo aquel cuerpo robusto la mantenía aprisionada contra el suyo, firme, posesivo, mientras los ojos verdes la consumían en silencio.El beso con lengua se produjo como la explosión de todo lo que ambos llevaban meses intentando reprimir. Intenso, profundo y desesperado, cargaba con el hambre de quienes habían pasado demasiado tiempo luchando contra su propio deseo. Ninguno de los dos cedió terreno.
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