—Vete a la mierda, Maya. —gruñe, mientras yo sigo mirándola con sospecha hasta que me echo a reír.Ella y John no tienen muchas facilidades financieras y aún así los dos están aquí en Madrid, sin poder trabajar, por mí. Y esta es solo una de las innumerables pruebas de lo mucho que se preocupan por mí, así que aunque no lo diga con todas las letras, sé que mi mejor amiga me ama, sí, y mucho. Y sé que ella no es el única. Mi madre, mi padre, Ares, May, mis amigos… todos deben haber pasado por momentos difíciles mientras yo estaba inconsciente aquí.Sin embargo, me doy cuenta de que eso engloba a más personas de las que podría imaginar, porque en cuanto mi madre vuelve a la habitación después de hablar con el médico, ni siquiera puede volver a cerrar la puerta porque pronto la habitación es invadida por tres personas más. Corny, Helena y Dimitri.—¡Es verdad! ¡Realmente se despertó! —Corny conmemora felizmente mientras Helena se cubre la boca con las manos y continúa mostrando sus ojos
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