Después de pensar un rato, mientras me importa un carajo lo que me van a hacer, el ayudante hace un gesto algo de mala gana.
—Llévela a esperar en recepción. Y mantengan un ojo en ella.
Dimitri suspira mucho más aliviado que yo y me suelta cuando el policía que me sujeta agita mi cuerpo para hacerme regresar a la entrada. Y por más que quiera luchar solo para expresar todo lo malo que siento, ya no tengo la fuerza.
Por eso, me dejo llevar y cuando mi cuerpo se da la vuelta, percibo el instante