Continué callada, pero agarré tímidamente las papas sobrantes antes de seguirlo, porque no se puede desperdiciar la comida.Entonces fui comiéndolas silenciosamente hasta el coche, donde me senté en mi lugar. Sin embargo, antes de hacer lo mismo, Ares fue hasta la cajuela, donde sacó algo de la maleta con nuestras cosas. Cuando se dio la vuelta y se detuvo en el lado del copiloto, a mi lado, vi que era mi collar nuevo y la guía con la cadena de metal y la empuñadura de cuero.—Quítate el collar social, cariño —ordenó, con voz suave, y limpié las migajas de papa en mi suéter, lo cual fue un poco asqueroso, antes de quitarme la gargantilla.En seguida, Ares lo reemplazó cuidadosamente por el collar con sus iniciales, pero no soltó la guía. Continuó sosteniéndola, cuando con la otra mano me tomó por la barbilla, mirándome con un aire pensativo.—¿Sabes lo que eres, entonces? —cuestionó.Sin siquiera pensarlo, le respondí con un puchero:—Una mimada de mierda…En respuesta, Ares explotó e
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