—No es eso…
—La audiencia varía a lo largo de la sesión, ángel. La sala nunca está llena al principio —avisó pacientemente—. Es posible que algunas de estas personas salgan y otras entren. No te preocupes por eso.
Apreté los labios antes de asentir, no completamente satisfecha. Quería que la sala estuviera llena, con todos prestando atención a Ares y a mí.
—Vamos a empezar. Primero, hazle saber al guardia de seguridad cuál es tu palabra de seguridad —fue su siguiente orden, seguida de un beso e