—Olvidé arreglar mi mochila ayer —dije, jadeando al pasar directo a la cocina, apresurada, donde me subí a la encimera para alcanzar el paquete de chocopie en el armario superior, así que tomé dos para llevar al trabajo.
—Me di cuenta —dijo Ares, parado en el mismo lugar mientras me miraba, ahora, corriendo a tomar agua.
—¡Ok, estoy lista! —anuncié, y a medio camino me agaché para tomar a May, quien intentó morderme cuando lo tomé por sorpresa, pero tantos meses después me acostumbré a sus ataq