—Entonces está bien… pero si follan me voy a enojar.
—Jesús… ¡qué molesta eres! —dijo John, empujándolo fuera de la habitación, y los tres continuaron rezongando entre sí hasta que se fueron y cerraron la puerta, dejándome sola con quien tanto se esforzó para hacer posible esta noche.
—Entonces… ¿te gustó? —Preguntó Maya, ansiosa.
—Mucho, ángel. Realmente no esperaba esto. —Confieso, luego la jalo a mi regazo y la abrazo para apoyar mi cabeza en su hombro. —Gracias por hacerme tan feliz, cada d