Sonreí, pero retrocedí un poco cuando Patrick se acercó y me ofreció un vaso lleno.
—Soda para el cumpleañero. —Anuncia, después vio a Emily con las manos vacías y pareció cambiar de idea, ofreciéndole el vaso, Junto con una sonrisa de hoyuelos: —De hecho, a Ares ni siquiera le gusta la soda. Para usted, señorita Carter.
Emily pareció sorprendida, pero agradeció el gesto con una de sus raras sonrisas, que he notado se vuelven más fáciles cuando Patrick está cerca.
—¡Hey, Maya, Bay! —De repente,