Punto de vista de Mariana"Está sangrando", espetó, apretando la toalla con más fuerza."¿Y?", pregunté.Apretó la mandíbula con tanta fuerza que vi cómo se le tensaba el músculo. "Mariana. Es una niña. Está sangrando"."Si quiere sangrar, que sangre", dije con calma. "Si quiere morir, que muera".La habitación quedó en completo silencio.La criada había vuelto a la puerta y se había quedado paralizada, con el teléfono a medio camino de la oreja.Dimitri me miró, escrutando mi rostro. Le sostuve la mirada, deseando que comprendiera."Para", dije en voz baja. "Confía en mí".Dudó. Un segundo largo y tenso. Luego, lentamente, aflojó la toalla. Sus brazos se relajaron, solo un poco.En ese instante, los ojos de Yolanda se abrieron de golpe.Eran nítidos y claros. Sin confusión. Sin desorientación. Jadeó dramáticamente, una respiración fuerte y entrecortada, y al instante su rostro se desmoronó en sollozos."No quería", gritó con voz aguda y temblorosa. "Tenía tanto miedo. Pensé que nadie
Leer más