La oficina del dueño de la Corporación Callister era el tipo de lugar que causaba una gran impresión: elegante, imponente e impecable. Incluso Rional Greg, quien había entrado al lugar más de una vez por negocios, todavía se sentía un poco asombrado en cada ocasión. La forma en que todo estaba dispuesto mostraba poder y perfección, hasta el gran retrato de bodas que tenían a la vista.La pareja de la foto mostraba expresiones de pura felicidad. Sus sonrisas quedaron plasmadas en el tiempo, enmarcadas como el símbolo de la vida perfecta que debían representar. Era imposible olvidar la magnitud de aquella boda, celebrada en el corazón de Aethelis y transmitida por todas las plataformas de redes sociales del país.—Entonces... ¿algún progreso? —preguntó Daven rompiendo el silencio. Su voz era baja, pero urgente, y su mirada se veía expectante, casi esperanzada.Rio no respondió. Buscó en su maletín, sacó una carpeta y la puso en las manos de Daven, quien ya la esperaba. A decir verdad, él
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