"Ya te tengo", dijo, sus dedos a toda velocidad sobre el teclado.Al principio, la información era confusa, pero Elias mantuvo la paciencia. Tenía que serlo. Pasaron las horas, con su taza de café agotada, cuando un descubrimiento apareció en la pantalla. Una serie de enlaces conducían a una red internacional de transporte marítimo, una que había sido advertida por tráfico de personas.Su corazón latía con fuerza. Las pruebas no solo implicaban a Rhett, sino que revelaban una red más amplia, que recorría numerosos países, oculta tras capas de humo digital. Elias sabía que era la clave para derribar a Rhett."Esto... esto es más grande de lo que pensaba", murmuró Elias, mirando la pantalla. Sus dedos vacilaron sobre el teclado mientras un escalofrío lo recorría.De repente, su teléfono vibró sobre el escritorio; la aguda vibración lo sacó de sus pensamientos. Se quedó mirando la pantalla, dominado por la urgencia del momento. Alguien sabía que buscaba algo.Una sombra cruzó el marco de
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