C26-PULSO ACELERADOA las tres de la tarde, en el estudio “Bianca Russo Interiors” de Chelsea, Bianca revisaba muestras de telas sobre la mesa grande. Clara entró casi corriendo, con los ojos brillantes.—Ha llegado el cliente. El señor Fuentes.—¿Fuentes?—Es un empresario español. El de la cadena de hoteles y es muy guapo.Bianca sonrió leve.—Clara, estoy casada.—Casada, pero no ciega.Bianca negó con la cabeza y se levantó. Clara salió y entró Braulio Fuentes. Cuarenta y dos años, traje impecable hecho a medida, pelo oscuro peinado hacia atrás, sonrisa fácil que llegaba a los ojos y se quedaba ahí, calentando. Y con un acento español marcado, grave, que envolvía cada palabra como si la estuviera acariciando.—Señora Blackwell, es un placer.—Señor Fuentes. Bienvenido.—Por favor, Braulio. Los tratamientos formales me hacen sentir viejo.Se sentaron y Bianca le mostró las propuestas para el vestíbulo del nuevo hotel en Mayfair: un proyecto de lujo que Fuentes Hotels acababa de adq
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