esta es mi pelea, no la tuya amor mioMis manos comenzaron a temblar, no podía creer lo que estaba pasando, las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. Había salido positivo, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, la felicidad llegó a mí como un golpe de realidad, y como rápido llegó, rápido se fue, no podía cantar victoria.Dejé el test sobre la mesa y me miré al espejo, no podía contárselo a nadie, ni siquiera a Leandro, aún estaba enferma y tener al bebé podría ser peligroso, no quería siquiera pensarlo, pero podía perder al bebé en el peor de los casos, limpié mis lágrimas e intenté guardar el secreto lo mejor que pude.Salí del baño y me recosté a un lado de Leandro, le sonreí feliz y comencé a besar su rostro con suavidad para despertarlo, no tardó mucho tiempo en hacerlo.—Buenos días, bello durmiente —dije mientras acomodaba su mechón de cabello tras su oreja.—Buenos días, ¿qué tal la noche? Me preocupaste.—Ya está todo en orden, no era nada realmente, estoy un
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