El impacto fue mutuo. Wyatt y Tyler se separaron de un salto, como si el contacto físico les hubiera quemado la piel. En la penumbra del callejón, pude ver cómo Tyler se pasaba la mano por la nuca, evitando nuestra mirada, mientras Wyatt se acomodaba la ropa con movimientos erráticos y nerviosos. No había sonrisas, no había calma; había un pánico contenido que hacía que el aire se sintiera eléctrico.Keydan me soltó la muñeca. Su mano cayó a su costado y se quedó ahí, inmóvil. Por primera vez desde que lo conocía, lo vi genuinamente descolocado, sin saber qué decir ni dónde poner las manos.—Keydan... —empezó Wyatt, con la voz temblorosa, dando un paso al frente pero deteniéndose al ver la expresión de piedra de su amigo—. No es lo que parece. Bueno, sí es, pero... no era el momento.—No era el momento —repitió Keydan, y su tono fue gélido, cargado de una decepción que no supe si era por el secreto.Tyler finalmente alzó la vista. Estaba pálido, y esa seguridad que siempre mostraba en
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