Dos horas más tarde, tenía el cerebro frito. Una terminología más y acababa con un patatús, así que me alegré cuando el profesor Gallagher dio por finalizada la clase.—¿Vas a ir a comer algo? —le pregunté al rubio.—No puedo, hoy vienen mis padres de visita —respondió Matthew, colgándose la mochila—. Tal vez mañana.—De acuerdo, salúdalos de mi parte.Me despedí de él y me dirigí al comedor, donde esperaba encontrar a mis amigos. No había recorrido todo el campus, pero sí lo necesario: sabía dónde estaban las fraternidades para no perderme en la próxima fiesta, y también ubicaba la cafetería, la biblioteca, la rectoría y el edificio donde tendría la mayor parte de mis clases. Encontré a Keydan, Cade y Ashley sentados en una mesa al aire libre, fuera de la cafetería.—¿Cómo te fue, nena? —preguntó Keydan, haciéndome un espacio a su lado y depositando un beso rápido en mis labios.—¡Eh, que sigo acá! —bufó mi hermano, apartando la mirada.—Ya, Cade. Me fue bien, aunque Gallagher es un p
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