POV AlejandroMás tarde, subí a buscarla para que bajara a desayunar, había ordenado a la cocinera que preparara un surtido de cosas, waffles crujientes con crema batida y fresas, tostadas francesas con sirope de arce, fruta fresca, jugos, el delicioso aroma llegaba hasta el pasillo, para mí, era un día normal, para ella, tenía que ser una lección.Cuando entramos al comedor, la mesa estaba puesta para dos, en mi sitio, estaban todas aquellas delicias, en el suyo, solo un plato sencillo con huevos revueltos, dos tortillas de harina, y un vaso de agua simple.Ella se detuvo, sus ojos recorrieron la mesa, se clavaron sobre los waffles, sobre las fresas y la crema, luego miró su plato, no dijo nada, pero sabía que estaba furiosa.Yo me serví con tranquilidad, ella tomó los huevos con el tenedor, comió un bocado pequeño, luego otro, el hambre, al final, era más fuerte que el orgullo.Luego, después de unos minutos, extendió la mano, su objetivo era claro, quería tomar uno de los waffles.
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