Capítulo 65. El fantasma en el parque.
El niño levantó la cabeza, sorprendido. Al ver a su madre, su carita se iluminó.—¡Mami!Victoria no esperó. Saltó la pequeña barda de madera del arenero, enterrando sus zapatos de diseñador en la arena, y se lanzó sobre su hijo.Cayó de rodillas y lo envolvió en un abrazo tan apretado que el niño soltó un pequeño quejido.—¡Mami, me aprietas!Victoria no lo soltó. Empezó a palparlo frenéticamente. Le tocó la cabeza, los brazos, la espalda, buscando sangre, buscando heridas, buscando algo roto.—¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Alguien te tocó? —preguntaba atropelladamente, con las manos temblorosas recorriendo su cuerpo pequeño.—Estoy bien, mami —dijo Nathan, confundido, limpiándose un beso de Victoria de la mejilla—. Solo estamos jugando. Mira, hice un volcán.Victoria levantó la vista, con los ojos llenos de lágrimas de histeria, y clavó la mirada en la banca.La Nana Esperanza se había puesto de pie, asustada, guardando el celular apresuradamente en su bolsa.—Señora Victoria... —ba
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