Camille y Henri Dubont no entendían por qué su hija tomaba aquella radical decisión; sin embargo, algo les había quedado claro en estos dos largos años: su niña, su pequeña, su hija ya no era la misma y ahora una nueva vida dependía de ella.Con dudas, miedos a que volviese a ocurrir lo mismo que en el pasado, se despidieron de su hija, la cual se mostraba segura por fuera mientras que por dentro, estaba hecha un huracán de emociones.Vania no sabía qué le deparaba el destino, pero tampoco quería seguir siendo mantenida por Pierre Legrand o Luciano D’Angelo; eso, claro, era algo para su hijo, pero no para ella. Ella también necesitaba tener algo propio que ofrecerle a su hija y, de seguir así, la comodidad, la rutina y, sobre todo, el tiempo la alcanzarían y la rebasarían.—Por favor, hija, avísanos tan pronto llegues. Yo aún no estoy muy segura de tu decisión, piénsalo… Por favor… —dijo Camille, temerosa de volver a equivocarse como en la ocasión pasada.—Mamá, papá, estaré bien; tan
Ler mais