Linda regresó a casa en bicicleta, empapada en sudor. Caminar y pedalear todo ese trayecto había quemado una enorme cantidad de calorías, aunque no se sentía precisamente orgullosa de ello.Pero apenas cruzó la puerta, su madre, Georgia, estalló en una reprimenda monumental.—¡Nunca estás en casa! Dime, ¿en qué asuntos turbios has estado metida?—¡Mamá! ¿Qué te pasa? —preguntó Linda, completamente desconcertada. Normalmente, su madre la colmaba de “cariño” y “tesoro”. Hoy, en cambio, parecía a punto de explotar.Buscó apoyo en su padre, pero él negaba con la cabeza con vehemencia, señalando a Georgia con
Leer más