Cuando Isabella volvió a tomar conciencia, ya era de noche. Su cuerpo se sentía pesado, pero su mente, curiosamente, estaba en calma. Abrió los ojos despacio y dejó que la mirada recorriera la habitación con pereza, hasta detenerse en una figura junto al ventanal.Dereck estaba allí, de espaldas a ella, hablando por teléfono en voz baja.Isabella se incorporó con cuidado en la cama, sin hacer ruido. No quería interrumpir ese momento. Simplemente se quedó observándolo, sintiéndose por primera vez en horas segura, protegida. Sus ojos se aferraron a él como si fuera un ancla. Ese hombre era capaz de borrar cualquier dolor, cualquier miedo… y eso la hizo sonreír.Dereck colgó y, al girarse para comprobar su sueño, se encontró con la mirada cálida de su esposa y una pequeña sonrisa que le devolvió el alma al cuerpo.Sin perder un segundo, él acortó la distancia y la envolvió en un abrazo protector, hundiendo el rostro en su cuello.—¿Cómo te s
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