Mundo ficciónIniciar sesiónDereck hizo una señal con la mano a los dos guardias de seguridad que acababan de llegar a la recepción tras el llamado de Rodrigo.
—Acompañen a la señora a la salida —ordenó Dereck, sin dejar de mirar a su madre—. Y asegúrense de que su nombre quede vetado en este hospital y en cualquier propiedad de mi corporación.—¡No te atreverás! —gritó Beatriz, mientras los guardias se acercaban con firmeza pero respetuosamente—. ¡Soy tu madre, Dereck! ¡Soy una Salazar!—Eres






