El alféizar de la ventana seguía siendo el mismo.Habían cambiado de aposentos, formalmente, cuando Amenhotep fue coronado faraón pleno, mudándose a las habitaciones que el protocolo establecía para el gobernante de Egipto y su Gran Esposa Real. Pero el primer día en esos nuevos aposentos, Neferet había encontrado, en el muro orientado hacia el jardín sur, una ventana con un alféizar de piedra que tenía casi exactamente las mismas dimensiones que el que habían usado durante años en sus aposentos anteriores, y sin que ninguno de los dos lo discutiera explícitamente, se había convertido, con el tiempo, en el mismo tipo de espacio: el lugar donde el palacio no podía seguirlos del todo.Esa noche, dos años después de la coronación, con Merytaten dormida en su habitación bajo el cuidado de una de las damas de confianza de Neferet, y el palacio quieto a su alrededor con el silencio habitual de las horas profundas, se sentaron ahí, como habían hecho tantas veces antes, con los pies descalzos
Leer más