FaddeiEl dolor no es lo primero que siento al despertar, es la lucidez de saber dónde estoy. Abro los ojos lentamente, sin embargo, mis ojos solo consiguen oscuridad, no absoluta. Hay una luz tenue, amarillenta, que parpadea sobre mi cabeza, el aire huele a humedad y moho viejo.Durante años construí un imperio para no volver a un lugar como este y aquí estoy otra vez, encadenado y esperando que otro infeliz aparezca. La mandíbula me duele, mi costado izquierdo arde con cada respiración. No necesito verme para saber que estoy hecho un desastre, escucho pasos.No cualquiera, sino un martilleo molesto de tacones.Las luces se encienden y cierro los ojos debido a la iluminación repentina, escucho la puerta abrirse, mis párpados se van abriendo de a poco, me sorprende quien está de frente a mí. Es Franchesca.Vestida de negro, elegante, su cabello cae perfectamente sobre sus hombros, sus labios pintados con precisión y sus ojos puestos en mí. —Pensé que tardarías más en despertar —di
Ler mais