Los días se van pasando y se transforman en semanas. Para todos las cosas van marchando lentamente, para algunos bien, para otros no tanto, pero marchando al fin.Cuando se acerca la fecha de la primera audiencia con el tribunal, Carlo sale de su oficina, se acerca a su asistente y le dice.—Henrietta, cancele todas las reuniones de aquí a dos semanas. Y los documentos que queden pendientes de firma, procéselos como firma digital.—Sí, señor… —le dice ella algo contrariada y le pregunta simulando ser chismosa—. ¿Se va de vacaciones, señor?—Sí, creo que me lo merezco, después de todo lo que me ha pasado, alejarme un poco es lo mejor.—¿La señora Suárez lo va a reemplazar?—No, mi madre está con baja médica, por lo que manejaré todo de forma remota, solo para casos extremos y urgentes.Henrietta quiere preguntar por la audiencia, pero se muerde la lengua, Carlo contesta una llamada y le dice a su interlocutor lo más alto que puede, para que la chismosa oiga.—No, ya tengo todo listo. H
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