Gregorio Romano D'Angelo, a los ojos del mundo, un magnate filántropo, ilustre, admirado y respetado. Por donde pasaba, su nombre era sinónimo de poder, estatus e influencia, el hombre más influyente y poderoso del país, estando incluso por encima del propio presidente en términos de dinero, poder e influencia. Respetado y admirado.A los ojos del submundo, un hombre cruel, sin escrúpulos, que siempre conseguía lo que quería, cuando quería, en el minuto y el instante que lo deseara. Nunca se le decía “no”. Sus enemigos caían de rodillas ante su falta de misericordia, alguien implacable y sin piedad, sin límites.Y allí estaba él frente a una simple acompañante, mirándola como si fuera un tesoro valioso.Los dos se quedaron largos segundos mirándose, hasta que Melissa se dio cuenta y bajó la mirada.Sin embargo, Gregorio continuó observándola con una mirada minuciosa y calculadora, como si evaluara una obra de arte valiosa, prestando atención a cada detalle de ella: los ojos castaños c
Leer más