Punto de vista de Leila—Oh, por Dios, Luna, eso fue una broma tan cruel que ni siquiera puedo creer que la haya creído por un segundo —dijo Amaya, estallando en carcajadas, haciéndome arquear la ceja izquierda mientras la miraba con desdén.—Tenila, ¿me escuchaste o quieres que lo repita? —pregunté, colocando las manos en la cintura y quedándome de brazos en jarra.—Luna, pero no puedo. Ella es superior y levantarle la mano solo haría que el Alfa me arrojara al calabozo, que debo decirte, no es precisamente el lugar más agradable —respondió Tenila, con un miedo visible marcado en el rostro mientras se estremecía al mencionar el calabozo.—Es bueno saber que tu cerebro todavía funciona muy bien, porque de lo contrario, una sola palabra mía y estarías de vuelta en el calabozo si es que tanto te gusta. Ahora, ¿tomarás tu botiquín de primeros auxilios y saldrás de este lugar ahora mismo antes de que cambie de opinión y decida impartir justicia con menos misericordia? —gritó Amaya, y Teni
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