Punto de vista de Leila
—Oh, por Dios, Luna, eso fue una broma tan cruel que ni siquiera puedo creer que la haya creído por un segundo —dijo Amaya, estallando en carcajadas, haciéndome arquear la ceja izquierda mientras la miraba con desdén.
—Tenila, ¿me escuchaste o quieres que lo repita? —pregunté, colocando las manos en la cintura y quedándome de brazos en jarra.
—Luna, pero no puedo. Ella es superior y levantarle la mano solo haría que el Alfa me arrojara al calabozo, que debo decirte, no e