El rubio lo miraba con el ceño fruncido, claramente molesto por la interrupción, pero no encontró el valor para reclamar nada. La imponente presencia de Bastian era suficiente para disuadirlo.Avelyne, por su parte, tuvo que contener la sonrisa que amenazaba con escapársele.—Será un placer —respondió con voz suave, tomando la mano que él le ofrecía.Mientras la guiaba a la pista, Bastian comentó en voz baja, solo para ella.—Parece que tienes muchos admiradores esta noche.—¿Te sorprende? —respondió divertida, echando un mirada fugaz al rubio que los observaba con frustración.—No —admitió—. Pero preferiría que no fueses tan popular.Avelyne rió con delicadeza mientras la música los envolvía. Bastian la tomó de la cintura con una mano, la otra enlazada con la de ella, y comenzaron a moverse al ritmo de la música. Su falda bordada se abría con cada giro, los tonos dorados y granates brillando bajo la luz de los candelabros. Bastian ma
Leer más