La noche cayó, era oscura, fría, solitaria y silenciosa; Fiorella se encontraba sentada en medio de la sala, los ojos estaban inflamados de lo mucho que había llorado, a pesar del cansancio no quería ir a la cama. Extrañaba con todas sus fuerzas a Donato, a su hijo, aquellos días donde compartió junto a ellos, las sonrisas y palabras bonitas hacían que estuviera viviendo un sueño.Donato siguió las instrucciones que le brindó Leticia, estacionó el auto cerca al puerto, sentía mareo, esperaba ansioso para encontrarse con ella y poder negociar.El tiempo transcurrió, el cansancio doblegó a Donato, el sueño se estaba apoderando de él, recostó la cabeza en el cojín y cerró los ojos; a la brevedad quedó profundamente dormido. De repente un estruendo en la puerta del auto hizo que Donato quedara despierto, debido a la violencia con que fue golpeada la puerta se abrió.Donato apenas alcanzó a levantar la mirada, cuatro hombres armados se encontraban en la parte de afuera, uno de ellos tomó
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