Estoy sentada en el bar, sola.El ambiente vibra demasiado alto para mi cabeza. Música, risas, vasos chocando… todo se mezcla en un ruido que me aprieta el pecho.Kian habla. Habla mucho.No entiendo la mitad de lo que dice, pero asiento de vez en cuando, fingiendo interés. Es más fácil así. Más seguro. Mientras él hable, nadie hace preguntas.Mis manos descansan sobre mis piernas, tensas.Estoy consciente de cada mirada. De cada movimiento.No me gusta este lugar.Kian desaparece un momento y vuelve con una copa.La deja frente a mí.—Relájate, Liora. Es solo un martini. Te ayudará a calmar los nervios. Lo hice yo mismo. Es seguro.Lo miro.Alcohol.Nunca he bebido.Y aquí… en un sitio así… la idea de perder el control me pone la piel de gallina.Aun así, asiento.Tomo un pequeño sorbo.El líquido quema mi garganta como fuego.Empiezo a toser, fuerte, sin control.Kian se ríe suavemente, me quita la copa y la cambia por otra bebida más clara.—Vale… quizá algo más suave primero.Prue
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