No dormí.
No realmente.
La noche fue una guerra silenciosa entre el miedo… y la necesidad.
Pasé horas escribiendo, tachando, volviendo a escribir.
Una lista absurda, casi desesperada, sobre si debía o no reconectar con mi loba.
Selene.
Mi otra mitad.
Mi sentencia.
Pensé que sería una decisión clara.
Que habría una respuesta firme, como una puerta que se abre o se cierra.
Pero no.
Era un abismo.
Confío en Ronan.
Eso… es lo más peligroso de todo.
Porque si confío en él, podría ocultar a Selene. M