Luego se acercaron Charles y Diana, los padres de Isla. Él le dio un beso en la mejilla.—Fuerza y gracia. Tienes las dos.Diana la abrazó con cariño y le entregó otra caja con una delicada pulsera de zafiros.—Que la disfrutes, querida. Ya eres parte de la familia.Mercy aceptó el regalo, abrumada pero conmovida.—No sé qué decir…—Solo prométeme que vendrás a visitarnos —respondió Diana con un guiño.Luego llegaron los niños, repartiendo abrazos a todo el mundo. Los gemelos de Elara, Tray y Tracy, fueron los primeros en colgársele de las piernas.—¡Ven a visitarnos, tía Mercy! —dijo Tray.—¡Y haz panqueques! —agregó Tracy.Todos rieron. Luego, Sofia y sus hermanos, los tres hijos de Sebastian y Ava, se le echaron encima con los dedos pegajosos y sonrisas enormes.—¡Queremos volver de vacaciones a tu casa! —declaró Sofia—. ¡Con más panqueques!Antes de que Mercy pudiera responder, Aurelian intervino, firme pero en broma.—No más vacaciones. Quiero a mi esposa solo para mí.Los niños h
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