El nuevo día llegó con una luz suave filtrándose entre las cortinas altas de la mansión. Denisse despertó antes de que el sonido de la casa comenzara por completo, como si su cuerpo se hubiera acostumbrado a la vigilia temprana por pura ansiedad. Permaneció unos segundos mirando el techo, respirando con cuidado, intentando convencerse de que todo estaba bien.No lo estaba.Se incorporó lentamente, sintiendo un peso extraño en el pecho. Aún llevaba el anillo de compromiso en el dedo. Giró la mano, observándolo como si fuera un objeto ajeno, como si perteneciera a otra versión de ella misma: una Denisse que estaba segura, enamorada, con un futuro claro frente a los ojos.Esa Denisse se sentía muy lejana.Se duchó con agua tibia, dejó que el vapor empañara el espejo y apoyó las manos en la pared, cerrando los ojos. La imagen volvió sin pedir permiso: la puerta entreabierta, la luz tenue, Helena sentada en la cama de Noah con aquel baby doll que gritaba intimidad. No había escuchado nada,
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