AlexandreConducía mi Mercedes por las calles de la ciudad como si atravesara un campo minado. Por dentro, los celos me consumían. Apenas parpadeaba, atento a cada cruce, a cada esquina, temiendo que en cualquier momento otro hombre pudiera robarme a Jaqueline. Era la primera vez que iba tras una mujer movido por los celos. Algo que nunca había hecho, ni siquiera con Raissa. En mi pecho trataba de contener una mezcla de inseguridad y un deseo feroz de proteger lo que consideraba mío.Finalmente, divisé la gran fachada luminosa del Olimpo Club. Logré estacionar al otro lado de la avenida. Desde el asiento del conductor, podía ver un discreto movimiento en la entrada: mujeres con vestidos cortos, risas sueltas, autos que iban y venían como sombras nocturnas.Cuando abrí la puerta del coche, dispuesto a cruzar, un vehículo se acercó lentamente, frenando junto a la acera. Desde dentro, unas voces femeninas me llamaron:—¿Y eso, bombón...? ¿Te perdiste del Olimpo? —dijo una de ellas con vo
Leer más