¿Quieres apostar?...
Alexandre
Conducía mi Mercedes por las calles de la ciudad como si atravesara un campo minado. Por dentro, los celos me consumían. Apenas parpadeaba, atento a cada cruce, a cada esquina, temiendo que en cualquier momento otro hombre pudiera robarme a Jaqueline. Era la primera vez que iba tras una mujer movido por los celos. Algo que nunca había hecho, ni siquiera con Raissa. En mi pecho trataba de contener una mezcla de inseguridad y un deseo feroz de proteger lo que consideraba mío.
Finalmente