Alexandre
La curva perfecta de su cuerpo y la tanga negra de encaje, ajustada entre esas nalgas impecables, era una imagen que jamás saldría de mi cabeza. Un recuerdo que quedaría guardado como la prenda que escondía en uno de los cajones de mi vestidor, como si fuera un amuleto. Un veneno o un antídoto del cual me negaba a desprenderme.
Mi sangre hervía por tenerla en mis brazos, vistiendo mi camisa, con su piel caliente rozando la mía y ese aroma femenino tan suyo, tan inconfundible. Era un t