Capítulo 143. Tic tac.
Aston MyersDesde que salí del puerto no he parado de sentir que el corazón se me va a salir del pecho. No quiero pensar demasiado, no quiero prestar atención al hecho de que Juliette está en peligro, en manos de mi padre, porque terminaré perdiendo la cordura. Conduzco como un loco, pensando en esas últimas palabras de mi maldito progenitor. El tiempo en contra, la amenaza directa, la burla segura. No sé si los Bianchi vienen detrás, desde que salí no he parado a verificar que ellos me siguen, y a pesar de la garantía que son, poco me importan. Solo quiero llegar con Jules, con mi mujer, porque sé que ella confía en que estaré ahí para ella.La dirección muestra una zona en las afueras de la ciudad llena de almacenes abandonados. Según los italianos, es territorio de la Yakuza, y eso será un problema, pero no puedo pensar en ello.Contacté a Valentina en cuanto puse un pie fuera del puerto, le hablé claro sobre mi pacto con ellos, pero también le dije cuál era mi siguiente movimien
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