SOPHIE La casa vuelve al silencio poco a poco.Las risas se apagan, las últimas despedidas se convierten en ecos suaves detrás de la puerta que Chris cierra con cuidado. Las luces del jardín siguen encendidas, cálidas, titilando como si no quisieran aceptar que la noche ya terminó.Max cayó rendido apenas su cabeza tocó la almohada. Love se quedó dormida en mis brazos mientras le quitaba el pequeño vestido blanco que todos halagaron durante la fiesta. Los miré unos minutos antes de salir de sus habitaciones, asegurándome de que respiraban tranquilos, de que el mundo estaba en orden.Ahora estoy en la cocina, recogiendo platos, apilando vasos, limpiando restos de crema de pastel de la encimera.Hay algo profundamente íntimo en limpiar después de una celebración. Como si el orden regresara lentamente, pero dejara impregnado el recuerdo.Chris está a mi lado, arremangado, pasando un paño húmedo por la mesa.Lo miro de reojo y todavía siento el calor de la sorpresa en el pecho.—No puedo
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