*—Dante:Y como si lo hubiera llamado con la mente, la puerta de la terraza se abrió lentamente y Engel apareció en el umbral con una pequeña sonrisa cansada en los labios. Dante le devolvió el gesto de inmediato, aunque apenas tenía fuerzas para hacerlo, y observó cómo Engel caminaba hacia él para sentarse en uno de los muebles de exterior frente suyo. Se veía feliz, y, por un instante, Dante volvió a notar lo frágil que se veía algunas veces, como si el dolor lo hubiera desgastado lentamente con los años.Draco reaccionó al instante. El gato abandonó el regazo de Dante apenas vio a Engel y caminó directo hacia él, maullando bajito antes de subirse, y comenzar a restregarse contra su pecho y metiendo la cabeza debajo de su cuello. Engel soltó una risa suave, genuina, mientras lo acomodaba entre sus brazos.Dante no pudo evitar sonreír al verlo. Era extraño lo mucho que le gustaba escuchar reír a Engel, porque sabía que aquellas risas eran escasas. Sabía que detrás de ellas existían
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