*—Ezra:A las dos, cada quien tomó su camino. Adonis lo llevó de regreso a casa en silencio, un contraste marcado con otros días en los que Ezra no dejaba de hablarle, curioso, preguntándole sobre misiones pasadas, compañeros, historias que apenas lograba arrancarle. Esta vez no. Esta vez se quedó callado, apoyando la cabeza contra la ventanilla mientras el paisaje se deslizaba ante sus ojos sin que realmente lo viera. Poco a poco, casi sin darse cuenta, llevó ambas manos a su vientre, apoyándolas con una suavidad casi reverente.No quería pensar en ello, de verdad no quería, pero la idea estaba ahí, persistente y latiendo en su mente con la misma fuerza con la que su corazón golpeaba contra su pecho. ¿Podría haber ya una vida creciendo dentro de él? Ezra tragó nervioso.La sola posibilidad le hacía contener la respiración. No quería ilusionarse para luego romperse otra vez. Sí, ambos eran fértiles, sí, todo indicaba que podía suceder, pero también recordaba historias. Parejas que
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